Santo Rosario

Salve

Oración del Salve

Virgen Maria

Virgen Maria

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
y gracias de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.












Credo

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios,
Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.












Gloria

Doxología – Gloria

Gloria al Padre,
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el Principio,
Ahora y Siempre,
Por los Siglos de los Siglos
Amén












Padre Nuestro

Para la Iglesia católica, el Padre nuestro es la oración por excelencia. Recibe también el nombre de oración dominical, del latín Dominicus (“Señor”), dado que Jesús de Nazaret es llamado Señor con frecuencia en los escritos cristianos y fue él quien transmitió a los apóstoles esta forma de orar.

Según el Catecismo de la Iglesia Católica el Padre Nuestro es el resumen de todo el Evangelio.  San Agustín de Hipona escribió: «Recorran todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que puedan encontrar algo que no esté incluido en la oración del Señor.»

Padre Nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu Reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén

 

 

Intenta de vez en cuando, al estar solo y en silencio, rezar esta oración usando YO en vez de Nosotros, y cambiando ciertas palabras de forma de que la oración sea tuya y de corazón.  Te da una sensación de cariño y confianza con tu Padre en el Cielo, quien te cuida y te ama.

A continuación una versión libre, solo para que te hagas una idea.

Padre, Tú estás en el Cielo, ese lugar al que yo quiero ir junto a Jesús tu hijo,
eres Santo porque solo haces cosas buenas y con amor (aun cuando no entiendo algunas) y porque te amo es que respeto tu nombre y solo me refiero a ti cuando es necesario,
ya siento tu presencia en tu Reino en esta tierra, lo veo en todas las cosas y personas bellas,
solo quiero hacer tu voluntad aquí en la tierra como quiero hacerla en el Cielo.

Danos alimento, hoy y cada día, a todos en mi familia, mis amigos y a todos en el mundo,
perdóname todas y tantas ofensas que te hago,
como también yo mismo perdono a los que me ofenden y me dañan;
y por favor no me dejes caer en la tentación que siento antes de pecar, quiero ser fuerte para luchar,
y líbrame de todo mal y del malo.

Padre, te amo.

Amén

 












Ave María

El Ave María, la oración católica más tradicional, está dedicada a María, la madre de Jesús. Esta oración tiene fundamento bíblico en el Evangelio según San Lucas y es la oración principal del rosario.

Está compuesta por dos partes. En la primera, se citan dos pasajes bíblicos: la Anunciación del Nacimiento de Jesús por el Arcángel Gabriel a María: «Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo» o literalmente: «¡Alégrate! llena de gracia, el Señor está contigo» (Lc 1,28). El otro pasaje bíblico es el saludo que el Espíritu Santo inspira a Isabel, cuando María va a visitarla « ¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!» (Lc 1, 42) La segunda parte es una petición tradicional de la piedad cristiana, en la que el orante requiere la intercesión de María como Madre de Dios: «Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén».

Ave María

Dios te salve María
llena eres de gracia
el Señor es contigo;
bendita tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la ahora
de nuestra muerte. Amén












La Coronación

Quinto Misterio Glorioso – La Coronación

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Meditación

María es Reina del Cielo porque fue quien primero escuchó la Palabra de Dios y la puso en su corazón.  Las pruebas que acompañaron esta Palabra son familiares para ella.  María se identifica plenamente con su Hijo cuando El es coronado con espinas como Rey de todos los que sufren, que son avergonzados, que sufren indiferencia.  Ella es vestida en oro en reconocimiento por ser aliada de su Hijo cuando el dolor insoportable de rechazo se ve en la cara de su Hijo.  La contemplación siempre presente de María es incluso más global.  María es totalmente consciente de nuestra posición, sometidos, viviendo en este valle de lágrimas que nos rodea.  Ella sabe que “la creación gime en dolores de parto hasta el día de hoy”.  La Reina vestida en oro es para siempre aliada con su Hijo en la labor de mediación por toda la humanidad.  Nosotros, hijos, encontramos paz en la promesa de que un día seremos también elevados por la gracia al lugar donde todo es uno, donde la comunión con el Hijo es una fiesta de matrimonio glorioso.  Y presente en este banquete una belleza exhuberante, que ciertamente prevalece y vence a la maldad, que intenta tomarnos  por sorpresa y quitarnos la esperanza.  María asegura para nosotros esta confianza de que a través de Cristo ganaremos.  Cristo no elimina las pruebas que debemos superar, él no elimina la debilidad y vulnerabilidad, pero su gracia es suficiente para nosotros.  Tal como fue para María.  Y lo es para todo aquel que confía en el cuidado materno de María, y que promueve su Reino de paz entre nosotros.

La Coronación 

La Coronación

Oración

Jesús da honor a María, tú estableciste a tu madre como la mujer que disfruta de dominio espiritual sobre ángeles y humanidad.  Ayúdanos a disfrutar del reinado de María y a reconocer la extensión universal de su intercesión y abogacía con todas las creaturas de la tierra y los cielos.

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Lectura
Apocalipsis 12,1
Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza

Seguir leyendo aquí: María Reina de todo lo Creado












La Asunción

Cuarto Misterio Glorioso – La Asunción

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Meditación

El paso liberador y suave de María desde este mundo a la gracia y amor de Dios también está disponible para nosotros a la hora de nuestra muerte, si vivimos de una manera que refleje nuestra dependencia total en Dios.  Cada uno de nosotros tiene un destino con Cristo.  Dios eleva a María, y junto a ella a todos los que testifican que creer en Dios, y amar a Dios, nos da vida eterna.  La muerte no hay que buscarla desesperados, sino esperarla con calma por lo que es, un paso de transformación que nos ha sido dado por Dios.  No intentemos escapar de este paso, el acto más significativo en el drama de nuestras vidas.  El misterio del último peregrinaje de María es para nosotros una ocasión para encontrar esperanza cada vez que nos sentimos solos y abandonados.  Cuando le rezamos “ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte”, ella es el canal de gracia que nos permite confiar que su Hijo esté bien dispuesto hacia nosotros.  María durante su vida dió innumerables pruebas de que el amor de su Hijo está siempre presente, es fuerte, y que nos invita a seguir adelante.  Durante su vida mortal, María siempre mantuvo fé en el amor divino, siempre activo en ella misma, hasta el momento de su asunción en que pasó a formar parte de este amor.

La Asunción

La Asunción

Oración

Jesús esperando a María, tú compartiste con tu madre antes que con cualquier otro, los frutos de la resurrección, al reunirla contigo en cuerpo y alma en la compañía de los santos, y en los Cielos la hiciste “todopoderosa por gracia”.  Ayúdanos a mostrar esa pureza de corazón que siempre encontramos en quienes aman a María, Madre y Reina de Todo lo Creado, quien media en forma maternal.

MISTERIOS GLORIOSOS
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Lectura
Lucas 1,48
Y dijo María:
Alaba mi alma la grandeza del Señor
y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava,
por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada,
porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es su nombre












La Venida del Espíritu Santo

Tercer Misterio Glorioso – La Venida del Espíritu Santo

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Meditación

Nuestro Dios es un Fuego que Quema, invitándonos, inflamándonos, otorgando el rostro carismático del Espíritu sobre cada uno de los miembros de la Iglesia.  El Espíritu es la fuerza de la “ecclesia”, llamando a cada uno de nosotros a transformarnos a traves del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía a vivir unidos en la fé, esperanza y amor.  El Espíritu nos libera de nosotros mismos para entregarnos.  Compartiendo nuestro propio yo, de la misma manera que la Trinidad, en un intercambio recíproco de entregar y recibir, de una forma que nadie quede disminuido o dominado.  Nos aferramos, pero no aplastamos.  Mutuamente nos consolamos, animamos y desafiamos unos a otros para lograr una conversión más profunda:  en ningún caso sobrecargamos al otro, o lo arriesgamos, o lo subyugamos.  El Espíritu nos otorga una nueva identidad: somos hijos e hijas adoptivos de Dios en Cristo.  El Espíritu nos consagra como hermanos para actuar con amor.  El Espíritu nos da entendimiento, y nos permite enfrentar cualquier forma de tentación o pecado.  El Espíritu nos inspira a avanzar, a ser testigos de Cristo, a consagrarnos a la Voluntad de Dios Padre, y enfrentar victoriosos las distracciones que este mundo nos entrega.  El Espíritu nos enfrenta con nuestro destino, con nuestra propia personalidad y nuestra responsabilidad individual en el Plan de Dios.

La Venida del Espíritu Santo

La Venida del Espíritu Santo

Oración

Jesús iluminando a María, tú realizas la promesa que les hiciste a los discípulos de que el Espíritu Santo vendría en la forma de lenguas de fuego.  Ayúdanos a vivir y hacer nuestros los regalos del Espíritu Santo, para que todo deseo, pensamiento, palabra y acción en nuestras vidas sea testigo del poder de Dios vivo en el mundo.

MISTERIOS GLORIOSOS
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Lectura
Juan 14, 15-18
Si me aman, guardarán mis mandamientos; y yo pediré al Padre y les dará otro Paráclito, para que esté con ustedes para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce.
Pero ustedes le conocen, porque mora con ustedes y estará en ustedes.

Hechos 2, 1-13
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos con un mismo objetivo. De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; se llenaron todos de Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse.
Residían en Jerusalén hombres piadosos, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: “¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿cómo cada uno de nosotros los oímos en nuestra propia lengua nativa: Partos, medos y clamitas; los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene; los romanos residentes aquí, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios? Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros: “¿Qué significa esto?” Otros, en cambio, decían riéndose: “¡Están llenos de vino!”.












La Ascensión

Segundo Misterio Glorioso – La Ascensión

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Meditación

Al regresar de entre los muertos, el deseo de Cristo de realizar un sacrificio perfecto de alabanza al Padre, quien oculta la verdad al sabio, y revela la verdad a quien la recibe como un niño, aún no está completo.  Jesús ahora permite ser subido a los cielos, ascendiendo a la gloria y agradecimiento eterno.  El completa el deseo del Padre de comulgar en un intercambio perfecto de gloria.  Nosotros celebramos, contemplamos la recepción paterna reservada solo para Cristo.  Nuestra admiración es del tipo que queremos compartir con las personas que conocemos, que amamos, y por ello nos alegramos junto con Cristo que recibe el reconocimiento que se merece.  Para Jesús ser amado, glorioso, hermoso, es su propio ser.  Jesús, la cara del Padre, ahora es vida completa e íntegra.  La fé nos permite ver a través de las nubes a Jesús donde siempre ha estado destinado a estar: en el centro de los Cielos, donde necesidad o ausencia no se conocen.  Se ha restaurado el orden y proporciones Cósmicos.  El Hijo verdaderamente irradia como Hijo cuando él está en órbita alrededor del Padre. Donde el Hijo está, ahí está el Padre.  Y donde nosotros deseamos estar: en un abrazo con el Padre y el Hijo, que está por encima de todo, y presente en todo.

La Ascención

La Ascención

Oración

Jesús, dejando a María, tú has pasado de este mundo al Cielo para poder preparar un lugar para aquellos que sin haberte visto creen en tí.  Ayúdanos a mantener una caridad viva, una firme esperanza, y una fé verdadera para que mientras estemos en la tierra podamos comenzar a saborear los frutos del mundo que viene.

MISTERIOS GLORIOSOS
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Lectura
Hechos 1, 6-11
Ellos, en cambio, habiéndose reunido, le preguntaron: “Señor, ¿es en este momento cuando le vas a restablecer el Reino a Israel?”. El les contestó: “No es cosa suya conocer el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad; al contrario, ustedes recibirán una fuerza, cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, y de este modo serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”.

Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube lo ocultó a sus ojos. Como ellos estuvieran mirando fijamente al cielo mientras él se iba, se les presentaron de pronto dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: “Galileos, ¿por qué permanecen mirando al cielo? Este Jesús que de entre ustedes ha sido llevado al cielo, volverá así tal como lo han visto marchar al cielo”.












La Resurrección

Primer Misterio Glorioso – La Resurrección

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Meditación

Jesús, en unión con el Padre en el Espíritu, es el autor del Domingo de Pascua, un día que destruye la oscuridad y derrumba la duda.  Las cadenas de cautiverio que unen pecado-muerte-vida sin sentido-desesperación son destruidas.  En su lugar ahora existe una nueva conexión que no nos limita, sino que nos atrae hacia la abundancia, hacia una vida sin fin.  Es un lazo que une en forma voluntaria a testigos, hermanos y hermanas, que siendo presentados con razones para creer, eligen vivir como personas de fe y esperanza. Y la verdad del Evangelio que nos impulsa, que motiva la virtud de esperanza dentro de nosotros, es el hecho de que Cristo vive para siempre, nunca más morirá.  Cristo es levantado al tercer día.  El se hace visible solo para algunos, y algo nos mueve, nos despierta.  Nosotros, seres humanos, estamos predeterminados para algo más grande que el término de la vida en la tierra y el fin de los tiempos.  Para nosotros, el único bien es la vida en Cristo.

Jesús Resucita

Jesús Resucita

Oración

Jesús se aparece a María, tú te levantas hacia una vida nueva después de la resurrección, que es la promesa de nuestro propio futuro de gloria, y tú aseguras a tu madre y a tus discípulos que la muerte no tiene ningún poder sobre nosotros quienes creemos en el Hijo Encarnado de Dios Padre.  Ayúdanos a vivir en la gracia de tu resurrección, y a mirar el futuro de cada día por cuanto es, a la luz de Dios, y a esperar entusiasmados el día que estemos frente a frente a tí.

MISTERIOS GLORIOSOS
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Lectura
Lucas 24, 1-8
El primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado. Pero encontraron que la piedra había sido retirada del sepulcro.
Entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. No sabían qué pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes. Asustadas, inclinaron el rostro a tierra, pero les dijeron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden cómo les habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, pero al tercer día resucitará”. Y ellas recordaron sus palabras.












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