Santo Rosario

Crucifixión y Muerte en la Cruz

Quinto Misterio Doloroso – Jesús es Clavado y Muere en la Cruz

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Meditación

Señor Jesús, ahí estás colgando de la cruz, reinando. “Pero tú, Belén – Efrata, muy pequeña para estar entre los de Judea, de tí saldrá uno que será el Rey en Israel”.  Desde el mismo principio tu historia está llena de paradojas, pero la mayor paradoja de todas es tu muerte en la cruz.  Increiblemente, hace posible mi vida eterna – más allá de la tumba.  Mientras tanto, mientras avanzo a través de mi vida terrena, deja sentir tu presencia abrazadora en aquellos momentos de fealdad de toda vida humana.  Con tu presencia, llena esos días vacíos y secos que llenan tan a menudo a los seres humanos.  Sé mi fortaleza, y mi salvación, cuando, en mi viaje de regreso a tí, dé mi último suspiro en la tierra.  ”Te alabaré siempre, por lo que haz hecho. Te proclamaré ante los fieles, porque tu nombre es bueno”

Jesús Muere en la Cruz

Jesús Muere en la Cruz

Oración

Jesús sostenido por María, tú desciendes a liberar a todos aquellos que desde el principio de los tiempos han esperado al Salvador.  Perdona todas las veces que nos olvidamos de aquellos que han partido antes que nosotros, dejando una marca con su fé, y te pido por todos los que son miembros de la Iglesia.

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Lectura
Juan 19, 18-30
Y allí lo crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: “Jesús el Nazareno, el rey de los judíos”. Esta inscripción la leyeron muchos judíos, porque el lugar donde había sido crucificado Jesús estaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, latín y griego.
Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: “No escribas: ‘El rey de los judíos’, sino: “Este ha dicho: Yo soy rey de los judíos’.” Pilato respondió: “Lo que he escrito, lo he escrito”.












La Cruz a Cuestas

Cuarto Misterio Doloroso – La Cruz a Cuestas

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Meditación

Sacando la piel de tus hombros hasta la carne viva, tú transformas este instrumento de muerte y símbolo de verguenza, en un símbolo de esperanza y seguridad.  La cruz que facilitó tu muerte, me trae vida – “por tu Santa Cruz has redimido al mundo”.  Mientras caminas a duras penas por las angostas calles de Jerusalén, algunos de los que te vieron estaban llenos de pena, y otros con desprecio.  Al pasar los siglos las cosas no han cambiado mucho; aún el día de hoy muchos aman a Jesús y a su Iglesia, y otros están llenos de odio.  Y la ironía de todo es que, cada paso hacia el Calvario, agotador y ensangrentado, te llevaba cada vez más cerca de tu glorificación.  ”La Prosperidad va por delante del Señor, y la Buena Fortuna le sigue”. “Dios, mi Señor es mi fortaleza; él hace que mis pies sean ágiles como los ciervos, y permiten que yo pueda subir a las alturas”.

Jesús con la Cruz a Cuestas

Jesús con la Cruz a Cuestas

Oración

Jesús junto a María, tú marcas los pasos de la vida cristiana, con tus pasos hacia el Calvario, dejando establecido un camino inalterable que cada cristiano creyente debe seguir.  Perdona las veces en que nos escapamos del sendero que tu providencia ha delineado para cada uno de nosotros, y nos hemos saltado la consolación que la Bendita María, la Consoladora de los Afligidos, que trae a todos quienes siguen el camino de su Hijo.

MISTERIOS DOLOROSOS
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Lectura
Juan 19, 17
Tomaron pues a Jesús, y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota












La Corona de Espinas

Tercer Misterio Doloroso – La Corona de Espinas

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Meditación

“O Sagrada Cabeza rodeada por dolorosas espinas.  O sangrante Cabeza tan herida, vilipendiada, y despreciada” – esa Cabeza que tuvo pensamientos tan generosos y tiernos sobre la gente:

“Dejen que los niños vengan a mí”

“Vengan a mí todos los que están fatigados y sobrecargados”

“Siento compasión de la gente porque… no tienen qué comer”

¿Por cuál de estas frases de preocupación y afecto es que ahora se te castiga?  ”Y el Señor será Rey de todos en el Monte Sión, ahora y para siempre”.

La Corona de Espinas

La Corona de Espinas

Oración

Jesús frente a María, tú soportaste la burla de aquellos que estaban convencidos de su propio poder y justicia, pero que fallaron en reconocer la hora de tu visita.  Perdona todas las veces que hemos impuesto nuestro razonamiento y hemos juzgado a otros, en contra de la sabiduría y verdad que viene del Señor de la Gloria.

MISTERIOS DOLOROSOS
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Lectura
Juan 19, 2
Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura; y, acercándose a él, le decían: “Salve, rey de los judíos”. Y le daban bofetadas.












La Flagelación

Segundo Misterio Doloroso – La Flagelación

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Meditación

Señor Jesucristo, me pregunto qué fue más doloroso: ¿las heridas de los látigos, o la tormentosa tristeza de sentir el odio de la gente y los soldados?  Además la fría soledad del momento, más difícil que aceptar el dolor de tus heridas.  Y a pesar de que Pedro aseguró que “Aunque tenga que morir contigo yo no te negaré” , “todos huyeron y te abandonaron” – incluso Pedro.  Fue tu infinito amor el que te trajo al mundo en primer lugar, a una vida de trabajo y sufrimiento, a una muerte atroz.  ¿Puedo apoyarme en tus heridas y aprender la lección?  ”Ellos lucharán en tu contra, pero no te vencerán, por cuanto yo estoy aquí para liberarte, dice el Señor”.

La Flagelación

La Flagelación

Oración

Jesús escondido de María, tú recibiste los duros golpes de los latigazos de los soldados, de aquellos que obedecen ciegamente a la autoridad de la época.  Y dicha autoridad fue ciega a su vez al plan original de Dios.  Perdona todas las veces que hemos seguido ciegamente el camino del pecado, y no hemos sido obedientes a la gentil invitación de nuestro Salvador.

MISTERIOS DOLOROSOS
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Lectura
Juan 19, 1
Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle.












La Agonía

Primer Misterio Doloroso – La Agonía

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Meditación

Anticipación, dice la gente, es la mitad del disfrute.  En la misma medida, la anticipación es la mitad del dolor y la pena.  Nuestro Señor Jesucristo, que ve y siente todo lo que ha de pasar, aún así es capaz de decir a Dios Padre, “Que no se haga mi voluntad, sino la tuya”.  Tus amigos mientras tanto dormían profundamente ese día en Getsemaní, y yo también duermo muchas veces en vez de cumplir mis obligaciones para contigo.  Judas, a la cabeza de tus traicioneros, ya venía con los soldados.   Con la cabeza inclinada, con los hombros agachados, permaneciste de pie frente a los que te enjuiciaban, sintiendo ya el dolor de los latigazos. ¡Qué fortaleza! Como una roca y lleno de majestad, nos das ejemplo cuando manifiestas frente a la turba de gente impertinente: “Yo Soy”.  Oh Jesús, mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi refugio. “Ten piedad de mí, Dios, en tu bondad; en tu abundante compasión borra mi ofensa”.

La Agonía de Jesús

La Agonía de Jesús

Oración

Jesús, consolador de María, tú experimentaste el temor que tenemos quienes, por causa del pecado de nuestros antepasados, debemos enfrentar la muerte, y frente a tu deseo humano permaneciste obediente al deseo del Padre.  Perdona las veces que evitamos los desafíos que nos trae nuestra vida cristiana, y el cumplimiento de las promesas hechas en nuestro bautismo.

MISTERIOS DOLOROSOS
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Lectura
Mateo 26, 36-46
Entonces va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: “Siéntense aquí, mientras voy allá a orar”. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dice: “Mi alma está triste hasta el punto de morir; quédense aquí y velen conmigo”. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: “Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú”. Viene entonces a los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: “¿Conque no han podido velar una hora conmigo? Velen y oren, para que no caigan en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil”. Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: “Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad”. Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Viene entonces a los discípulos y les dice: “Ahora ya pueden dormir y descansar. Miren, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. ¡Levántense!, ¡vámonos! Miren que el que me va a entregar está cerca”.












La Eucaristía

Quinto Misterio Luminoso – La Eucaristía

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Meditación

Nosotros experimentamos una pena enorme en esta vida precisamente porque nos olvidamos de las cosas.  Jesús instituye la Eucaristía para hacer inolvidable su amor por nosotros.  Durante la Ultima Cena, Jesús elige un pedazo de pan para convertirse en su cuerpo, para demostrar su deseo de hacer lo mismo con nuestra pequeñez.  En la Eucaristía se nos da El mismo, para que el Hijo de Dios esté siempre dentro de nosotros, alimentando nuestra certeza.  Jesús en la Eucaristía se convierte en nuestra compañía – Pan – con nosotros.  Esa pertenencia toma la forma de sacrificio: el ofrecimiento de nuestro propio yo para poder ganar nuestro verdadero yo a través del encuentro con una Verdad más allá de nosotros mismos. El Jesús que muere durante la Pasión para convertirse en el Cristo Salvador a través de la Resurrección y a través del Amor del Padre que transforma.  El sacrificio de la Eucaristía asegura que la memoria de Cristo penetre todo cuanto nosotros amamos para que nuestro amor sea más verdadero.  La Presencia Real de Cristo en el Santísimo Sacramento nos despierta y nos mantiene atentos.  Para poder ser plenamente concientes de nuestro verdadero yo es necesario reconocer que el Padre es quien nos creó y nos mantiene.  La Eucaristía nos recuerda que Dios nos posee y que la comunión nos llena con alegría y con paz.

La Institución de la Eucaristía

La Institución de la Eucaristía

Oración

Jesús, hijo de María, tú traspasaste a tus discípulos, en un acto que sobrepasa nuestro entendimiento humano, el regalo de tí mismo, bajo la apariencia del pan y el vino, y estableciste una orden de sacerdotes para asegurar que este misterio permanezca hasta el día en que tú retornes en gloria.  Enséñanos a amar el regalo y misterio del sacerdocio y motivar a los jóvenes a responder a la vocación que tú implantas en todos los corazones.

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Lectura
Mateo 26, 26-30
Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: “Tomen, coman, éste es mi cuerpo”. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: “Beban de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados. Y les digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con ustedes, nuevo, en el Reino de mi Padre”.












La Trasfiguración

Cuarto Misterio Luminoso – La Trasfiguración

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Meditación

Gracias a la irresistibilidad del arbusto en llamas, es que Moisés encontró su vocación de liberador de los Hebreos.  Jesús nos ofrece algo similar en su pináculo de radiación.  El Tabor de Cristo es una especie de espejo en el cual se nos muestra la gloria que Dios aspira darnos.  El resplandor de la Trasfiguración revela que la vida destinada a ser nuestra es completa.  Para alcanzar nuestro verdadero estado, debemos primero rechazar los estándares pequeños que usamos para medir nuestra vida.  La Trasfiguración nos invita a una configuración.  Al mirar la gloria que brota de cada poro de Jesús Transfigurado, nos deshacemos de nuestro egoismo, enojos y lujuria y tomamos nuestro lugar en el brillo del Hijo de Dios.  Porque mientras contemplamos, paralizados por el resplandor, traspasados por esta luz, Jesús nos observa a nosotros.  La luminosidad de Nuestro Señor es una mirada de amor a nuestros corazones, nos da valentía para renunciar a nuestra vida superficial y cambiarla por una vida transparente idéntica a la suya.  Este es el significado de ser Luces del Mundo – un farol.  Los cristianos debiéramos acostumbrarnos a dejarnos impregnar de luz y amor, que ve hasta lo más secreto de nuestro ser.  En silencio desde su Tabor, el Salvador nos ruega: “¡Conviértanse en lo que son!”.

La Transfiguración

La Transfiguración

Oración

Jesús separado de María, tú, con una luz cegadora, manifiestas en tu perfecta humanidad el poder de la divina gracia que transforma cada parte de nuestra frágil naturaleza humana.  Enséñanos a abrazar el misterio de tu presencia de luz, para que nosotros que permanecemos en tu luz no sucumbamos jamás a la oscuridad del pecado.


MISTERIOS LUMINOSOS
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Lectura
Lucas 9, 28-36
Unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro se cambió y sus vestidos eran de una blancura fulgurante. Y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Cuando ellos se separaron de él, dijo Pedro a Jesús: “Maestro, bueno es estarnos aquí. Podríamos hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”, sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y, al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube, que decía: “Este es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo”. Cuando cesó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.












La Proclamación del Reino de Dios

Tercer Misterio Luminoso – La Proclamación del Reino de Dios

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Meditación

¿Qué pasaría si fueramos testigos de un accidente donde un ser muy querido esté involucrado? Correríamos hacia nuestro amigo y le pediriamos “¡Háblame!”.  Solo el escuchar su voz nos daría la tranquilidad que queremos.  La predicación de Jesús nos da ese consuelo y esperanza.  Desde su aparición silenciosa en la Epifanía, nos morimos por escuchar a Jesús hablar.  Necesitamos escuchar las Palabras de Jesús para ayudarnos a entender las maravillas que hemos experimentado.  La fé es una forma de conocimiento; la santidad empieza en la mente.  Las palabras de Jesús nos muestran cómo ver la verdad de la realidad que vivimos, y ajustarnos a lo que es santo y bueno, en todo momento.  La conversión comienza con conversación.  Cada palabra pronunciada por el Hijo de Dios tiene el aliento de la misericordia del Padre, que nos garantiza una compasión concreta, perdón, y la habilidad real de cambiar.  A través de su prédica, Jesús comunica su propia vida, prometiéndonos que nosotros mismos también compartimos su propia vida.  Es la Palabra de Jesús la que nos genera, la que nos crea espiritualmente.  Y nos convence que es Jesús la respuesta a nuestros deseos más profundos.  Es por esta razón que Jesús Predicando es el misterio central de la Luz.

La Proclamación del Reino

La Proclamación del Reino

Oración

Jesús unido con María, tú le revelaste a los discípulos el misterio de la Divinidad y prometiste la gracia de la conversión a todo el que escucha y guarda la palabra de Dios.  Enséñanos a reconocer como legítimos portadores de tu autoridad al Papa, los obispos y nuestros pastores, a través de quienes tú haces un llamado a cada ser humano para permanecer en una comunión de familia divina.

MISTERIOS LUMINOSOS
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Lectura
Marcos 2, 1-13
Entró de nuevo en Cafarnaún; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la palabra. Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”.
Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: “¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios solo?” Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: “¿Por qué están pensando así en sus corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate, toma tu camilla y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice al paralítico- : ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’.” Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: “Jamás vimos cosa parecida”.












Las Bodas de Caná

Segundo Misterio Luminoso – Las Bodas de Caná

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Meditación

¿Qué hacemos nosotros cuando se nos acaban las cosas que nos permiten disfrutar?  Este es el dilema que embarga a todos en las Bodas de Caná cuando ya se empieza a sentir el deseo de más vino.  En la Biblia, el vino simboliza el disfrutar de la vida: “Tú le has dado a mi corazón más alegría / que cuando la siembra y el vino abundaban”; “Tú traes … vino para alegrar nuestros corazones”.  De manera inversa, la sed representa nuestra desesperación. Nuestra alma reseca desea los mayores tesoros: paz, sentido, propósito, sentirse completo, felicidad.  Aún así, mientras más bebemos en las cosas del mundo, más tiempo permanecemos con sed, agotados y vencidos.  Solo en Jesús podemos beber lo que satisface nuestros deseos infinitos.  María, la Fuente de Esperanza, nos lleva hacia su Hijo, “Fuente de Toda Santidad”.  El mozo siente algo insípido en su primer sorbo, lo que siente es el sabor del Salvador – ha probado y ha visto qué tan bondadoso es nuestro Señor.  Y, gracias a esta inundación de sabroso vino en Caná, la carencia de sentido de vivir ya no es cierta, por la promesa que representa.  Este milagro nos lleva a desear hacer cualquier cosa que Jesús nos diga.  Por cuanto “un nuevo amigo es como un vino nuevo / el cual se bebe con placer”.

Las Bodas de Caná

Las Bodas de Caná

Oración

Jesús escuchas a María, tú realizas los deseos de tu madre en la fiesta, y transformas el matrimonio en un pacto de amor divino, transformando a las familias en imágenes vivas del Amor que tú siendo Dios compartes con el Padre y con el Espíritu Santo.  Enséñanos a vivir el misterio de nuestra propia transformación y ayúdanos a ser hijos obedientes de nuestro Padre Creador del Cielo y la tierra.


MISTERIOS LUMINOSOS
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Lectura
Juan 2, 1-12
Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y no tenían vino, porque se había acabado el vino de la boda. Le dice a Jesús su madre: “No tienen vino”. Jesús le responde: “¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora”. Dice su madre a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga”.
Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: “Llenen las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba. “Sáquenlo ahora, les dice, y llévenlo al mayordomo”. Ellos lo llevaron. Cuando el mayordomo probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el mayordomo al novio y le dice: “Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora”.
Tal comienzo de los signos hizo Jesús, en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.
Después bajó a Cafarnaún con su madre y sus hermanos y sus discípulos, pero no se quedaron allí muchos días.












El Bautismo de Jesús

Primer Misterio Luminoso – El Bautismo de Jesús en el Jordán

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Meditación

La Palabra se convirtió en Carne. Lo que significa que todos nuestros miedos, nuestras dudas, nuestras frustraciones, nuestros sentimientos de futilidad, de sentirnos solos, de no valer nada, de debilidad, de depresión, cuando sentimos que nunca podemos hacer algo en forma correcta, nuestros miedos y nuestros deseos internos, nuestras ansias, nuestras necesidades, nuestras angustias, nuestros dolores – la Palabra toma forma, desde todo esto en la  Encarnación.  Y Jesús lleva consigo esta carga humana, insoportable, en su cuerpo humano, a Juan el Bautista, para que Juan pueda hundirlo en las aguas del Rio Jordán, aguas que dan muerte a lo antiguo y dan vida a lo nuevo.  Cuánto será necesario que terminemos con nosotros mismos en orden a encontrarnos a nosotros mismos.  Jesús no tiene pecado, y nos enseña la forma apropiada de acercarnos al Padre: como pecadores arrepentidos que nos rendimos ante su generosa misericordia.  Dios Padre disfruta de verse reconocido desde nuestra bajeza, por cuanto es un ofrecimiento, una confesión de confianza sublime en El. Jesús se transforma en el mendigo que ruega a Juan lo bautice, rebajándose, hasta la Nada, para reconocer al Padre, de manera que nosotros nunca tengamos miedo de hacer lo mismo.  Al unirnos a Jesús en su gesto de entrega total al Amor del Padre, nosotros también escuchamos su voz -”Tú eres mi Hijo Amado” -llamándonos a nosotros a ser sus hijos.

Bautismo de Jesus en el Jordán

Bautismo de Jesus en el Jordán

Oración

Jesús que te despides y dejas a  María, tú aceptas el bautismo de Juan para que las aguas de este mundo sean instrumento santo del Sacramento de nuestro Renacimiento.  Enséñanos a reconocer la completa dignidad de las gracias que recibimos en el bautismo, y a vivir como niños obedientes del Padre de los Cielos.

MISTERIOS LUMINOSOS
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Lectura
Mateo 3, 13-17
Entonces se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?”. Jesús le respondió: “Deja así, pues conviene que de este modo cumplamos toda justicia”. Entonces lo dejó.
Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de dios que bajaba como una paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”.












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