Primer Misterio Luminoso – El Bautismo de Jesús en el Jordán

Meditación
La Palabra se convirtió en Carne. Lo que significa que todos nuestros miedos, nuestras dudas, nuestras frustraciones, nuestros sentimientos de futilidad, de sentirnos solos, de no valer nada, de debilidad, de depresión, cuando sentimos que nunca podemos hacer algo en forma correcta, nuestros miedos y nuestros deseos internos, nuestras ansias, nuestras necesidades, nuestras angustias, nuestros dolores – la Palabra toma forma, desde todo esto en la Encarnación. Y Jesús lleva consigo esta carga humana, insoportable, en su cuerpo humano, a Juan el Bautista, para que Juan pueda hundirlo en las aguas del Rio Jordán, aguas que dan muerte a lo antiguo y dan vida a lo nuevo. Cuánto será necesario que terminemos con nosotros mismos en orden a encontrarnos a nosotros mismos. Jesús no tiene pecado, y nos enseña la forma apropiada de acercarnos al Padre: como pecadores arrepentidos que nos rendimos ante su generosa misericordia. Dios Padre disfruta de verse reconocido desde nuestra bajeza, por cuanto es un ofrecimiento, una confesión de confianza sublime en El. Jesús se transforma en el mendigo que ruega a Juan lo bautice, rebajándose, hasta la Nada, para reconocer al Padre, de manera que nosotros nunca tengamos miedo de hacer lo mismo. Al unirnos a Jesús en su gesto de entrega total al Amor del Padre, nosotros también escuchamos su voz -”Tú eres mi Hijo Amado” -llamándonos a nosotros a ser sus hijos.

Bautismo de Jesus en el Jordán
Oración
Jesús que te despides y dejas a María, tú aceptas el bautismo de Juan para que las aguas de este mundo sean instrumento santo del Sacramento de nuestro Renacimiento. Enséñanos a reconocer la completa dignidad de las gracias que recibimos en el bautismo, y a vivir como niños obedientes del Padre de los Cielos.
MISTERIOS LUMINOSOS
Ir a Las Bodas de Caná
Lectura
Mateo 3, 13-17
Entonces se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?”. Jesús le respondió: “Deja así, pues conviene que de este modo cumplamos toda justicia”. Entonces lo dejó.
Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de dios que bajaba como una paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”.