Primer Misterio Doloroso – La Agonía

Meditación
Anticipación, dice la gente, es la mitad del disfrute. En la misma medida, la anticipación es la mitad del dolor y la pena. Nuestro Señor Jesucristo, que ve y siente todo lo que ha de pasar, aún así es capaz de decir a Dios Padre, “Que no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Tus amigos mientras tanto dormían profundamente ese día en Getsemaní, y yo también duermo muchas veces en vez de cumplir mis obligaciones para contigo. Judas, a la cabeza de tus traicioneros, ya venía con los soldados. Con la cabeza inclinada, con los hombros agachados, permaneciste de pie frente a los que te enjuiciaban, sintiendo ya el dolor de los latigazos. ¡Qué fortaleza! Como una roca y lleno de majestad, nos das ejemplo cuando manifiestas frente a la turba de gente impertinente: “Yo Soy”. Oh Jesús, mi roca, mi fortaleza, mi libertador, mi Dios, mi refugio. “Ten piedad de mí, Dios, en tu bondad; en tu abundante compasión borra mi ofensa”.

La Agonía de Jesús
Oración
Jesús, consolador de María, tú experimentaste el temor que tenemos quienes, por causa del pecado de nuestros antepasados, debemos enfrentar la muerte, y frente a tu deseo humano permaneciste obediente al deseo del Padre. Perdona las veces que evitamos los desafíos que nos trae nuestra vida cristiana, y el cumplimiento de las promesas hechas en nuestro bautismo.
MISTERIOS DOLOROSOS
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Lectura
Mateo 26, 36-46
Entonces va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: “Siéntense aquí, mientras voy allá a orar”. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dice: “Mi alma está triste hasta el punto de morir; quédense aquí y velen conmigo”. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y suplicaba así: “Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no sea como yo quiero, sino como quieres tú”. Viene entonces a los discípulos y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: “¿Conque no han podido velar una hora conmigo? Velen y oren, para que no caigan en tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil”. Y alejándose de nuevo, por segunda vez oró así: “Padre mío, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad”. Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados. Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Viene entonces a los discípulos y les dice: “Ahora ya pueden dormir y descansar. Miren, ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. ¡Levántense!, ¡vámonos! Miren que el que me va a entregar está cerca”.
Jesús siempre nos demuestra durante su vida el perdón de los pecados, y generalmente cuando realiza milagros de sanación dice Tu Fe Te Ha Salvado, o Sanado. Pero en este momento de su vida Jesús no perdona a Judas. Y por lo mismo a nadie que traicione a su amor.
Sí perdona y acepta la traición de todos los demás. Desde los soldados que le pegan, los jueces que lo juzgan, Pedro que lo niega 3 veces, y los demás apóstoles que se esconden. Jesús dice, Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.
En nuestra vida representa la entrega constante que hacemos a nuestros seres queridos, a nuestra familia, a nuestros amigos. Siento que siempre llega algún momento en nuestra vida en que nos sentimos traicionados por ellos. Ya sea por dinero, préstamos que no se devuelven, favores no correspondidos, engaños, mentiras.
Y este misterio nos enseña a aceptar. A seguir queriendo. Aprendemos a perdonar, porque aunque no lo queramos reconocer, también llegan momentos en que nosotros no correspondemos como quisiéramos al amor de los demás, y así también nos gusta sentirnos apoyados, y perdonados.
Judas también fue amigo de Jesús, comieron juntos, predicaron juntos. Que mayor tristeza, cuando uno siente ese dolor en el corazón, que apreta. Las lágrimas surgen cuando uno siente la pérdida de un buen amigo, o ser querido, cuando uno es engañado. Y Jesús no perdona esta traición.
Keno Toriello
Comentario por keno — Octubre 27, 2009 @ 12:54 pm
me gusta el rosario quiero aprender a resarlo estoy confundida por que medicen que es igual a la coronilla yo digo que no me gustaria que me lo mandaran por correo electronico
Comentario por victoria navarrete — Enero 30, 2010 @ 12:12 am
la traicion siempre esta presente aun sin querer jesús es el modelo de la perfeccion nosotros no podemos ser igual pero podemos tratar de imitarlo en nuestras cruces diarias y penas el nos ama y nosotros no somos capaces de hacerlo bendiciones hermosa meditacion
Comentario por antonia — Febrero 23, 2010 @ 7:01 pm