La Ascensión

Segundo Misterio Glorioso – La Ascensión

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Meditación

Al regresar de entre los muertos, el deseo de Cristo de realizar un sacrificio perfecto de alabanza al Padre, quien oculta la verdad al sabio, y revela la verdad a quien la recibe como un niño, aún no está completo.  Jesús ahora permite ser subido a los cielos, ascendiendo a la gloria y agradecimiento eterno.  El completa el deseo del Padre de comulgar en un intercambio perfecto de gloria.  Nosotros celebramos, contemplamos la recepción paterna reservada solo para Cristo.  Nuestra admiración es del tipo que queremos compartir con las personas que conocemos, que amamos, y por ello nos alegramos junto con Cristo que recibe el reconocimiento que se merece.  Para Jesús ser amado, glorioso, hermoso, es su propio ser.  Jesús, la cara del Padre, ahora es vida completa e íntegra.  La fé nos permite ver a través de las nubes a Jesús donde siempre ha estado destinado a estar: en el centro de los Cielos, donde necesidad o ausencia no se conocen.  Se ha restaurado el orden y proporciones Cósmicos.  El Hijo verdaderamente irradia como Hijo cuando él está en órbita alrededor del Padre. Donde el Hijo está, ahí está el Padre.  Y donde nosotros deseamos estar: en un abrazo con el Padre y el Hijo, que está por encima de todo, y presente en todo.

La Ascención

Oración

Jesús, dejando a María, tú has pasado de este mundo al Cielo para poder preparar un lugar para aquellos que sin haberte visto creen en tí.  Ayúdanos a mantener una caridad viva, una firme esperanza, y una fé verdadera para que mientras estemos en la tierra podamos comenzar a saborear los frutos del mundo que viene.

MISTERIOS GLORIOSOS
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Lectura
Hechos 1, 6-11
Ellos, en cambio, habiéndose reunido, le preguntaron: “Señor, ¿es en este momento cuando le vas a restablecer el Reino a Israel?”. El les contestó: “No es cosa suya conocer el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad; al contrario, ustedes recibirán una fuerza, cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, y de este modo serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra”.

Y dicho esto, fue levantado en presencia de ellos, y una nube lo ocultó a sus ojos. Como ellos estuvieran mirando fijamente al cielo mientras él se iba, se les presentaron de pronto dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: “Galileos, ¿por qué permanecen mirando al cielo? Este Jesús que de entre ustedes ha sido llevado al cielo, volverá así tal como lo han visto marchar al cielo”.

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