La Corona de Espinas

Tercer Misterio Doloroso – La Corona de Espinas

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Meditación

“O Sagrada Cabeza rodeada por dolorosas espinas.  O sangrante Cabeza tan herida, vilipendiada, y despreciada” – esa Cabeza que tuvo pensamientos tan generosos y tiernos sobre la gente:

“Dejen que los niños vengan a mí”

“Vengan a mí todos los que están fatigados y sobrecargados”

“Siento compasión de la gente porque… no tienen qué comer”

¿Por cuál de estas frases de preocupación y afecto es que ahora se te castiga?  “Y el Señor será Rey de todos en el Monte Sión, ahora y para siempre”.

La Corona de Espinas

Oración

Jesús frente a María, tú soportaste la burla de aquellos que estaban convencidos de su propio poder y justicia, pero que fallaron en reconocer la hora de tu visita.  Perdona todas las veces que hemos impuesto nuestro razonamiento y hemos juzgado a otros, en contra de la sabiduría y verdad que viene del Señor de la Gloria.

MISTERIOS DOLOROSOS
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Lectura
Juan 19, 2
Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le vistieron un manto de púrpura; y, acercándose a él, le decían: “Salve, rey de los judíos”. Y le daban bofetadas.

2 thoughts on “La Corona de Espinas

  1. Oh Amadisimo JESUS cuantas veces te ofendemos con nuestros pensamientos, con nuestro razonamiento, sin tener en cuenta que solo un corazón puro y santo como el tuyo es el que nos puede guiar a la victoria. Salve Rey Santo. A ti toda la gloria, la honra y el honor por siempre. Sea esa tu hermosa corona.

  2. En este misterio vemos representada la burla, las risas de los soldados. Cuantas veces no hemos sentido nosotros mismos que la gente se rie de lo que somos, de lo que hacemos.

    A Jesús lo escupen en la cara, por ser valiente y decir quien es de verdad, pese a que sabe las consecuencias.

    Qué facil es para nosotros a veces cambiar las palabras, o no hablar, para evitar dolores. O incluso mentir, lo que llamamos Mentiras Piadosas. Pero Jesús nos enseña a hablar con el corazón, a no manchar nuestro espíritu por defender nuestro cuerpo, nuestra carne.

    Jesús acepta las humillaciones más grandes, y lo hace con una firmeza muy grande apoyado en su conocimiento de la verdad. El Es, y no cabe duda.

    Cuantas veces nosotros nos autoengañamos, buscando explicaciones, queremos saber por qué de muchas cosas. Esperaban un Cristo Liberador, general de ejercito, que venciera al enemigo en la guerra, conquistara nuevos territorios, y la Tierra Prometida. Y aquí tenemos frente a nosotros a un hombre pobre, que no es capaz y ni siquiera quiere defenderse a si mismo. A los ojos humanos un loco de la calle. Por eso es tan facil para los hombres no reconocerlo.

    Y Jesús nos enseña a aceptar las risas, la burla, permaneciendo en silencio.

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