María Reina y Madre

Santo Rosario en Audio MP3
Santo Rosario María Reina y Madre

Uno de los títulos que asignamos a Nuestra Señora es “Reina del Cielo”.  Algunos cristianos dicen que esto no está en las escrituras, y que se trata solo de una devoción excesiva de los Católicos.

En los primeros tres evangelios, el principal contenido del mensaje de Jesús es el Reino de Dios.  En San Marcos comienza con estas palabras.

"«El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; 
convertíos y creed en la Buena Nueva.»" 
Marcos, 1:15 

A continuación el Evangelio nos explica lo que el Reino nos trae y lo que el Reino es.  Jesús deliberadamente forma la Iglesia para que luzca como un verdadero Reino.  Todos sabemos que Jesús nombra doce apóstoles, porque habían doce tribus, pero quizás hay un poco más en ésto.  En 1 Reyes leemos.

"Salomón tenía doce gobernadores sobre todo Israel 
que proveían al rey y a su casa; 
cada uno proveía un mes del año." 
I Reyes, 4:7 

Quizás Jesús tiene doce apóstoles porque el reino de Salomón tenía doce oficiales.  Y recuerda que con la muerte de Judas, el número bajó a once.  Lo primero que hicieron los apóstoles después de la Ascensión fue elegir a alguien para tomar este puesto vacante.  Ellos sintieron que era esencial tener doce oficiales.

Jesús, tal como el rey sabio, también nombró a un primer ministro.  El Papa lleva el título de “Vicario de Cristo”, título que suena algo presuntuoso, hasta que vemos estos hechos.  Cuando Jesús nombró a Pedro, la Roca, como base de fundación para su Iglesia, las palabras que usa en Mateo Capítulo 16, deliberadamente hacen eco a las palabras de Dios en Eliakim, cuando nombró primer ministro en Jerusalén, en tiempos de Isaías.

"Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; 
abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá.  
Le hincaré como clavija en lugar seguro, 
y será trono de gloria para la casa de su padre." 
Isaías, 22:22-23 

Por lo tanto Jesús actúa en forma deliberada.  En forma conciente modela su propio Reino según era el reino de Israel en la antiguedad.  Si hay un rey y hay un reino, debe por tanto haber una reina.  En Israel la Reina no es la esposa del Rey.  Muchísimos reyes tenían muchas esposas, y elegir solo una conllevaría a rivalidades y celos.

Invariablemente la madre del Rey es la quien se transforma en reina, tanto en Israel como en reinos de países cercanos del Este.  La madre del rey invariablemente juega un rol enormemente influyente en los asuntos del estado, y la reina disfruta del título “Gebirah” que traducido significa “gran dama”.

El mejor ejemplo es Betsabé, la esposa de David y madre de Salomón.  Con su marido David ella tiene un rol muy humilde.

"Entró Betsabé donde el rey, en la alcoba ... 
Arrodillóse Betsabé y se postró ante el rey; 
el rey dijo: «¿Qué te pasa?»" 
I Reyes, 1:15-16 

Pero luego la historia es muy diferente cuando su propio hijo Salomón está en el trono.

"Entró Betsabé donde el rey Salomón para hablarle acerca de Adonías. 
Se levantó el rey, fue a su encuentro y se postró ante ella, 
y se sentó después en su trono; 
pusieron un trono para la madre del rey 
y ella se sentó a su diestra. 
Ella dijo: «Tengo que hacerte una pequeña petición, no me la niegues.» 
Dijo el rey: «Pide, madre mía, porque no te la negaré.»" 
I Reyes, 2:19-20 

El rey Salomón le ofrece a ella un trono a su derecha, lo que la transforma a ella en la número dos en el reino.  En el relato, a continuación, ella actúa como intercesora de Adonías.  Si es cierto que en Israel antiguo la reina es la madre del rey, se entiende que Jesús estableciera, para su propia madre, que ella será reina.

Si leemos la anunciación en el evangelio de Lucas, la situación de realeza de María es muy clara.

"El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; 
vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. 
El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, 
y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; 
reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»" 
Lucas, 1:30-33 

Cualquier judío de Israel antiguo, al escuchar sobre una mujer que dará a luz a un hijo de la línea del rey David, concluiría inmediatamente que ella será la Reina Madre, vale decir, la Reina.

Por lo tanto llamar a María la Reina del Cielo no es simplemente un devoción excesiva de los Católicos, sino más bien una conclusión bíblica, la consecuencia lógica a lo que el Antiguo Testamento nos dice sobre las Reinas de Judea y lo que el Nuevo Testamento nos dice sobre María.

Así que cada vez que la invocamos con las palabras “Salve, Virgen Sagrada” estamos rezando una de las más benditas oraciones del Reino de Dios.

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