Santo Rosario

Obligación con Jesús

Si vives en Chile realiza tu aporte en este link http://www.iglesia.cl/unoporcientocech/


Apoyo a la Iglesia de Jesús

Ya en el Antiguo Testamento Dios nos manifiesta la Obligación de apoyar con el Diezmo, 10% de todas las ganancias, a los sacerdotes.

Esto es confirmado por Jesús, quien hace hincapié en que seamos Obedientes con El, cumpliendo el mandato de apoyar a su Iglesia con el 10% de nuestras ganancias.

Más adelante, la Iglesia Católica libera la carga a sus feligreses, disminuyendo el porcentaje obligatorio del diezmo a tan solo un 1%, dinero que debe ser entregado en la Parroquia donde uno asiste en forma regular, y que será utilizado para cubrir los gastos de sueldos del personal, gastos de mantención y reparaciones, y gastos de Evangelización.

Los primeros cristianos entendieron esta Obligación de Jesús dando Todos Los Bienes a su Comunidad de Creyentes.

Los donativos a Instituciones de Caridad y a personas pobres no son obligatorios, y no forman parte del Diezmo.  Estos regalos son Ofrendas de Amor y Caridad.

Jesús pide cuentas a cada uno de nosotros.


Leer a continuación:

Contribución del 1% a la Iglesia

CONTRIBUCION DEL 1% A LA IGLESIA: UN ACTO DE JUSTICIA Y AMOR

¿Qué es la Contribución a la Iglesia?

Es el aporte que hacen los católicos del 1% de los ingresos que reciben mensualmente. Este dinero se utiliza para que la Iglesia pueda cumplir su misión Evangelizadora. Todos los católicos que tienen algún tipo de ingreso mensual, ya sea por trabajo o por estar pensionado y quienes por otros conceptos reciben también ingresos mensuales, deben aportar con el 1% a la Iglesia. Entregar el 1% de los ingresos a la Iglesia es un acto de justicia que obliga en conciencia a todo católico que quiere ser fiel a su Iglesia. Es cumplir con el 5° Mandamiento de la Iglesia.

¡Por cada $ 100.000 que Ud. gana, $ 1.000 es su 1% de aporte a la Iglesia!

¿Por qué se necesitan recursos para la Iglesia?

La Iglesia es una comunidad espiritual, pero vive inmersa en el mundo, por tanto necesita de medios materiales para poder cumplir su misión en la tierra.

¿En qué se ocupan estos recursos?

Este dinero que la Iglesia recibe mensualmente, lo utiliza para la atención pastoral a las familias, los jóvenes, los niños, los enfermos, los necesitados. También se usa para las misiones, la catequesis, los sacramentos, la liturgia( hostias, vino de misa, ornamentos litúrgicos, flores, velas), para el mantenimiento de los sacerdotes activos, ancianos o enfermos, la formación de futuros sacerdotes(seminario-seminaristas), los gastos de luz, agua, gas, teléfono, movilización (vehículos), oficina parroquial y personal administrativo en la Iglesia, y también el mantenimiento de vehículos, templos, capillas, salas de reuniones, casa parroquial.

¿Cómo puedo entregar mi contribución?

Puede inscribirse en la parroquia que le corresponde en el sector donde vive o en la que desee colaborar, completando el “Formulario de Inscripción” con sus datos personales, el monto mensual de su aporte y el modo de pago de su contribución. Las alternativas para esto son las siguientes:

  • Pago mensual en la Oficina Parroquial
  • Pago a través de la recaudación mensual en su domicilio
  • Pago con cargo automático mensual en su Cuenta Corriente o Cuenta Vista, Tarjeta de Crédito o Tarjeta CMR Falabella.

¿Este aporte a la Iglesia puede ser reemplazado por aportes a otras obras de caridad?

Colaborar con obras maravillosas de ayuda a niños, ancianos o desvalidos, es un acto de caridad sumamente valioso, sin embargo, contribuir a la Iglesia con el 1% de los ingresos no puede ser reemplazado por estos aportes. La Contribución del 1% a la Iglesia es un precepto obligatorio, que indica a los católicos que al ayudar a la Iglesia en su sustento económico, se realiza un acto de justicia y amor.

¿Qué nos enseña la Sagrada Escritura?

Hay muchas referencias bíblicas que fundamentan esta necesidad “sagrada” de contribuir económicamente para el servicio de Dios y para la comunidad de los mas necesitados. El diezmo – nuestra Iglesia Católica ha rebajado este mandato y nos pide sólo el 1% – debe brotar de la gratitud y del reconocimiento de que Dios es el Señor de Todo.

En el Antiguo Testamento:

• En el libro del Génesis 14, 18-20: Se habla por primera vez del diezmo: Entonces Melquisedec, rey de Salem, trajo pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo. Melquisedec bendijo a Abraham diciendo: “Abraham, bendito seas del Dios Altísimo, Creador del cielo y de la tierra. Y bendito sea el Dios Altísimo, porque entregó a tus enemigos en tus manos”. Y Abraham le dio la décima parte de todo lo que llevaba.

• En el libro del Levítico 27,30-32: “El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas como de los frutos de los árboles, es de Yavé, es cosa sagrada para él.

El diezmo del ganado mayor o menor, de todo lo que pasa bajo el cáyado, será consagrado a Yavé como diezmo”.

Comentario: El diezmo es propiedad del Señor. Éste es el pasaje más explícito de la Biblia sobre la obligatoriedad del diezmo.

• En el libro de los Números 18, 20-23 se lee: Yavé dijo además a Aarón: “Tú no tendrás territorio alguno en el país ni habrá parte alguna para ti en medio de tu pueblo. Porque yo mismo soy tu parte y tu heredad en medio de los israelitas. A los hijos de Leví les doy como herencia todos los diezmos de Israel. A cambio del servicio que presten, es decir, del servicio de la Tienda de las Citas. ..es una regla perpetua de generación en generación”

• Y en el libro del Deuteronomio 12, 11: ” Entonces llevarán al lugar elegido por Yavé para morada de su Nombre, todo lo que yo les prescribo: las víctimas consumidas por el fuego, los sacrificios, los diezmos y las primicias del trabajo de sus manos, y lo que hayan prometido por voto a Yavé, pues querrás ofrecerle lo mejor”.

Comentario: El diezmo – 1% – debe ser llevado a la comunidad donde vivo, de la cual participo y donde celebro la fe.

En el Nuevo Testamento:

• En el Evangelio de Lucas 11, 42 dijo Jesús: ” ¡Pobres de ustedes, fariseos! Ustedes dan para el Templo la décima parte de todo, sin olvidar la menta, la ruda, y las otras hierbas, pero descuidan la justicia y el amor a Dios. Esto es lo que tienen que practicar, sin dejar de hacer lo otro”.

Comentario: Es necesario dar ofrendas, es más necesario practicar la justicia. El diezmo me acerca a Dios. Pero debe tornarme fiel y justo con mis hermanos, luchando contra la opresión y las injusticias. El diezmo exige conversión personal.

• En el Evangelio Lucas 10,7 : “El obrero merece su salario”.

• En Mateo 10,10: ” El que trabaja se merece el alimento’.

• En la Carta a los Hebreos 7,4: “imagínense quién puede ser este hombre al que nuestro antepasado Abrahán entrega la décima parte del botín!”.

• San Pablo a los Gálatas 6, 6 : “El que se hace instruir, debe retribuir al que lo instruye con cualquier cosa que tenga”.

• San Pablo en la carta ira Corintios 9,14: ” El Señor ha ordenado, de igual manera, que los que anuncian el Evangelio vivan del Evangelio”.

• San Pablo en la carta 2da Corintios 9, 6-7 Dice: “Tened esto presente: el que siembra con mezquindad, con mezquindad cosechará, y el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Que cada uno dé según su conciencia, no de mala gana o a la fuerza, pues Dios ama al que da con corazón alegre.”

Comentario: Tanto el diezmo como la ofrenda deben ser medidos según el corazón, porque el corazón tiene la medida del amor y de la justicia, de la abundancia y jamás de la miseria. Cuando conozco las necesidades de mi comunidad, de mis hermanos, debo corresponder a estas necesidades.

Genaro Diaz S.
230015
Diacono permanente Santiago Chile


La Iglesia en Crisis

La falta de compromiso monetario de los creyentes con el trabajo de la Iglesia tiene a la institución en crisis: el dinero alcanza apenas para mantenerse y el trabajo de misiones está totalmente restringido.


El aporte que católicos hacen a la Iglesia para su funcionamiento ha pasado por varios momentos críticos. En los ‘80, la cesantía y la inestabilidad en el país. Con la vuelta a la democracia, el fin de las ayudas extranjeras. Esto ha supuesto para la Iglesia Chilena un desafío administrativo.

Campañas como la “Iglesia está en deuda” aún resuenan. ¿Cómo era eso posible, si Chile es un país sobre todo católico, solidario, generoso, siempre dispuesto a ayudar? Según monseñor Camilo Vial, obispo de Temuco, y miembro de la Comisión de Financiamiento de la Iglesia, es por falta de pertenencia, por ignorancia. No se valora el trabajo de la Iglesia. Basta ver las cifras: sólo un 8,4% da el 1%. Vial se pregunta: “¿Vale el servicio de la Iglesia, los sacramentos, la misa dominical, el acompañamiento espiritual, vale lo mismo que una cajetilla de cigarrillos al mes?”.

Hace 12 años, en la Carta Pastoral “Mi hora, mi compromiso con Cristo”, los obispos trataron sobre lo económico en la vida de la Iglesia. Monseñor aclara que “no se partió pidiendo plata, sino que se buscó reflexionar, ya que se estaba contando con demasiada ayuda extranjera, de EE.UU. y Europa, y esa ayuda se había acabado”.

A pesar de los esfuerzos, el 90% de católicos aún no contribuyen. Pocos saben que los ingresos del 1% se reparten del siguiente modo: 50% para pagar sueldos al personal laico, 30% para las remuneraciones o congruas de sacerdotes y religiosos, y 20% para gastos generales de administración. Actualmente, las platas apenas alcanzan para la mantención y el trabajo de misiones está totalmente restringido.

Transparencia y formación

Monseñor Alejandro Goic, obispo de Rancagua y presidente de la Conferencia Episcopal en Chile, en su carta pastoral de noviembre de 2005, dice que a no pocos cristianos les parece complicado hacer el aporte y que resulta más cómodo evitarlo.

Goic explicita que todos los recursos materiales en la Iglesia deben estar al servicio del anuncio del Evangelio, para proyectos pastorales, vida material de la comunidad, asistencia y servicio a los necesitados. “En esto debemos ser muy transparentes”, enfatiza.

Los mecanismos con que cuentan las parroquias para regular el buen uso de los recursos que provienen del 1%, colectas, donativos y actividades, son los consejos económicos, presididos por el párroco y por un grupo de laicos.

Según fuentes eclesiásticas, éste era el mayor problema, ya que no se tenía un control de los ingresos y egresos de la comunidad. Hoy es vital que tengan un sistema contable y recursos tecnológicos. Desde hace unos años, gracias a un convenio con Inacap, se está formando en el tema administrativo tanto a los futuros sacerdotes como a los párrocos de las diócesis del país. La idea es que cada parroquia pueda dar cuentas de sus platas, tanto a la comunidad como a su diócesis, a través de balances e informes periódicos.

Desde hace unos años, gracias a un convenio con Inacap, se está formando en el tema administrativo tanto a los futuros sacerdotes como a los párrocos de las diócesis del país. La idea es que cada parroquia pueda dar cuentas de sus platas, tanto a la comunidad como a su diócesis, a través de balances e informes periódicos.

En Santiago se ha contado desde siempre con un Consejo Económico al igual que en las diócesis. Si bien hay una línea nacional respecto del tema económico, cada diócesis es independiente de administrar sus recursos.

Guillermo Villaseca -miembro del Consejo Económico del Arzobispado de Santiago, organismo que tiene como función asesorar al arzobispo, resolver en materia de bienes y aprobar el presupuesto anual de la diócesis de Santiago- señala que los laicos no sólo pueden aportar dinero. “Factores como talento y tiempo de trabajo también son sustento de la Iglesia. Pero hemos avanzado mucho en mejorar la calidad de la información. El párroco, la secretaria y el consejo económico deben lograr tener un orden y entregar un balance confiable”. Esto permitió que en 2005 hubiera un presupuesto operacional equilibrado.

CONTRASTES:

Sector por sector

Una parroquia de la zona Oriente, que atiende a 1.000 feligreses, sólo tiene 268 personas que contribuyen con el 1%, lo que significa un aporte de $350.000 pesos al mes, de los cuales el 50% se va para el Arzobispado de Santiago. Sólo en luz esta parroquia gasta mensualmente $120.000 pesos. Reconocen que tienen un déficit mensual de $300.000, que pueden paliar gracias a donativos de la gente, pero que cada mes es una preocupación.

En la zona Sur de Santiago, una parroquia que atiende a unas 300 personas de un barrio popular tiene gastos mínimos -luz, gas y hostias- por algo más de $240.000, y recibe por concepto de 1%, $150.000.

TESTIMONIO:

Vuelva mañana

Melinda Ortega lleva 18 años como visitadora del 1%. Es coordinadora en su parroquia, San Francisco de Asís de La Cisterna, en la comuna de El Bosque. Reconoce que durante estos años las mayores dificultades han sido la cesantía, y el que la gente crea que las obras de caridad, es decir lo que entrega a instituciones de beneficencia, es un aporte para la Iglesia. “Es un trabajo muy duro, mucha gente dice ‘yo ya doy a tal institución’ o ‘vuelva mañana’ y uno sabe que la están tramitando”, señala. Otra dificultad es hacer entender a la gente que la plata va en beneficio de la comunidad, para pagar la luz, el agua, el gas, el aseo. Ella trabaja directamente en la capilla “La Milagrosa” y orgullosa señala: “Aquí siempre está todo impecable y eso cuesta plata: las flores, las hostias, el material pastoral. Hay que tener la iglesia y los salones muy limpios y agradables, ya que se atiende a más de 300 personas”.

Melinda explica que la capilla se queda con el 55% de los ingresos del 1%, algo así como $100 mil pesos mensuales. El 14 % es para la parroquia y el 30% para el Arzobispado de Santiago. El milagro, aseguran, lo terminan de hacer con la colecta, que no supera los 12 mil pesos dominicales.

Entregar el aporte puede ser a través de una visitadora que mes a mes recauda en el domicilio, directamente en su parroquia, o vía cuenta corriente, tarjeta de crédito y CMR.

EN CIFRAS

El 70 % de los habitantes de quince años o más se declaró católico en el último censo, esto corresponde a 11.222.939 de chilenos. El 51 % son mujeres.

262.057 hogares católicos pagaron el 1% el 2004. Esto equivale sólo al 8,4% de los católicos.

En diciembre de 2004, a través del sistema bancario, se recibió un aporte de $124.700.722, de 10.278 contribuyentes, lo que equivale a un aporte de $12.133 mensuales.

El Arzobispado de Santiago da empleo a 210 laicos, que trabajan en vicarías zonales, ambientales, Conferencia Episcopal y sus sueldos son pagados con el 1%.

Los sacerdotes diocesanos reciben una congrua, que es una renta mínima para poder sostener dignamente a su titular y que en Chile es de $114.000 mensuales.

Los gastos administrativos de la parroquia son solventados por el 1% mensual y la colecta que aporta la comunidad cada domingo.

Religiosos y religiosas reciben $75.000, al mes por su trabajo pastoral, ya que su orden religiosa los apoya económicamente.

La formación de un sacerdote dura 10 años y tiene un costo de 30 millones de pesos.

La Zona Cordillera entrega más del 75% de sus recursos al Arzobispado de Santiago. Con esto se subvencionan capillas más pobres de la ciudad.

Sólo en luz una parroquia gasta al mes un promedio de $125.000 pesos.

CLAUDIA TZANIS
Santiago de Chile












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