Santo Rosario

Jesús es encontrado en el Templo

Quinto Misterio Gozoso – Jesús es encontrado en el Templo

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Meditación

María no puede entender, ella no puede explicar por qué Jesús se queda en Jerusalén sin avisarle ni a ella ni a su esposo José.  ¡Y el Sí que dió continúa sin cambios!  Su carencia de entendimiento frente a los misterios de Dios no presenta una objeción al Sí que dió.  María no podría explicar cómo una mujer virgen pudo dar nacimiento, o cómo su prima Isabel pudo quedar embarazada a una edad avanzada, o cómo los pastores pudieron encontrar el extraño lugar del nacimiento de su hijo amado Jesús, o por qué un hombre viejo en el Templo pueda decir palabras que representan una difícil Profesía acerca de su Hijo.  Incluso los “Profesores” en el Templo no podrían explicar la inteligencia de Jesús.  El hecho de que el misterio es misterioso solo podría ser una objeción para una mente pequeña que rechaze cualquier cosa que sea más profundo que su entendimiento.  Nosotros nunca entenderemos completamente el misterio de Dios con nuestro intelecto, pero nosotros podemos comenzar ahora a vivir en comunión con El, reconociendo su presencia y diciendo Sí.  La alegría no brota desde nuestro orgulloso intelecto, sino del hecho de ser amados.  En unión con María, comenzamos a disfrutar la enorme alegría de sentirnos amados por Dios nuestro Padre, quien nos ha elegido y nos ha dado a su Hijo para que esté con nosotros por siempre.

Jesus Encontrado en El Templo

Jesus Encontrado en El Templo

Oración

Jesús en la compañía de María, tú trajiste alegría a tus padres después de traer nueva luz a aquellos a quienes se les dejó conocer las cosas de Dios.  Danos la gracia de discernir sabiamente acerca de las cosas de Dios para que todos nuestros actos reflejen el esplendor de tu verdad y nos haga crecer en sabiduría, edad, y en gracia.

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Lectura
Lucas 2, 41
Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a la fiesta. Al volverse ellos pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas; todos los que le oían, estaban desconcertados por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando”. El les dijo: “Y ¿por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.
Bajó con ellos, vino a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.












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